Amanece sobre el campo y tanto odio no caben dudas del destino de dolor El frío acero y el calor de los que solo viven deseando la matanza y el clamor.
Acaso los sueños nazcan del barro, el alma sea solo tempestad. Los años pasados no fueron en vano, solo la memoria nos redimirá.
El sino de un hechizo oscuro una palabra sabia que trae liberación. El hado de las armas no es el mismo abre las venas a un destino de dolor.
Por caminos oscuros, por senderos vedados. Se arrastra el orgullo, con los pies cansados.
Cromo y sangre en el vapor del alma. Un viento helado, moviendo el verde mar. El camino se abre y nada sana. Nunca nadie por mi vida, ha de llegar.
Y en un instante de gloria, abrazo el infinito. Vivo soy sangre, agua, aliento, carne y mito. Y en un instante de gloria, abrazo el infinito. Arde en luz mi última llama, me santifico. |