Regocijo, historias vivientes.
La revolución no sabe de nombres.
Ni de honores.
Vencer a cualquier precio.
Vencer.
El enemigo interior.
El demonio conocido,
y por todos alabado.
Revolver los ojos ajenos
a la caza de una mirada certera.
El enemigo interior.
El demonio conocido.
El único escollo en el camino,
es uno mismo. |