Letanía como las compañías de mi alma, todos los que me habitan no me engañan. Seré lo que espero ser, seré mi nada. Las últimas mentiras son las viejas, no hay más alternativa que otra guerra. Pequeños los engaños cotidianos. Pierdo mi sangre según pasan los años, cada vez menos de mí. Siempre un nuevo triunfo en la derrota. No hay otra alternativa que partir, partir al medio el alma y la deshonra. Letanía como los fantasmas de mi alma. Que en sueños me acarician, en la vigilia me matan. Golpes en mis muslos y en mis brazos, cada anochecer extraño el campo. No pienses que lo último brilla, opacas son las penas y sonrisas. Lo mejor de todo es lamento, de cada madrugada en el silencio. Las cosas no mejoran demasiado, mis dos mitades me piden prestado. Letanía en la tristeza y la alegría. |