Tocar el llanto del ser amado,
palpar la vida que se lleva el mar.
Mar bienamado de lágrimas marchitas,
mar nunca olvidado por la piedra y la sal.
Sentir el frio despertar del olvido,
que llega en silencio luego de esperar.
Llega sin que el mundo se haya derrumbado,
llega con el cielo en el mismo lugar.
Beber la savia del amor partido,
beber la esencia que no volverá.
Sentir la vida que parte el alma,
despedir todo... dejar la paz.
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