La breve estela del destino, el aliento bárbaro de odios. La breve marcha y un destino... o quizá otro. La prisión del alma improvisada con un par de cables y recuerdos, el ruido siempre palpitante... y el vacío. Abrir los brazos a la nada y sentirse bienvenido, sobre la marcha... despertando. El timón trabado hacia el abismo. |