Todo corre a tus brazos
La apacible fuerza del destino
Indoblegables, los actos.
Rectos a tu cuerpo.
Todo lleva tu vida
Las rosas del reencuentro
Como madrugadas vacías,
con dedos amarillos de nicotina.
Todo cambia. Todo vive.
Los falsos profetas
Efímeros en tardes de alcohol.
Con el alma vacía.
Todo sigue. Tu piel.
Tus manos, tu abrigo
Todo cambia y es lo mismo.
Mi amor, tu amor y el destino.
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